Los datos no fallan. Lo que falla es la distancia entre el número y la persona que tiene que actuar. Trabajo exactamente en ese espacio: entre el modelo y la reunión de dirección.
| Zona | Ventas | % total | Var. AA | Objetivo |
|---|---|---|---|---|
| 01Norte | €925K | 32,6% | ▲ 19,4% | 104% |
| 02Centro | €725K | 25,5% | ▲ 12,9% | 99% |
| 03Sur | €515K | 18,1% | ▼ 2,1% | 91% |
| 04Este | €395K | 13,9% | ▲ 15,2% | 103% |
| 05Oeste | €280K | 9,9% | ▲ 16,2% | 108% |
| Total | €2,84M | 100% | ▲ 12,4% | 101% |
La mayoría de los dashboards empiezan por la herramienta.
El mío empieza por la pregunta.
Muchos proyectos empiezan demasiado pronto: abriendo Power BI antes de entender qué necesita decidir el negocio. Mi trabajo empieza antes — primero defino qué pregunta debe responder el dashboard, qué KPI realmente importa y qué contexto necesita quien va a usarlo. Porque cuando el objetivo es difuso, el análisis también lo será.
Los datos rara vez llegan preparados para analizar. En esta fase conecto fuentes, limpio inconsistencias y construyo una estructura escalable: un esquema en estrella con relaciones limpias. Es la parte menos visible del proyecto, pero también la más importante: cuando los cimientos fallan, todo lo que se construye encima pierde credibilidad.
Aquí convierto necesidades de negocio en lógica analítica. Cada medida, cálculo y relación define cómo se interpreta la información dentro del dashboard. No se trata de mostrar datos, sino de construir una estructura coherente que responda con claridad a preguntas reales.
Un dashboard útil no necesita explicación constante. Organizo la información con jerarquía visual, contexto y narrativa para que la mirada encuentre rápido lo importante. No llenar la pantalla de gráficos: construir un espacio claro donde las decisiones puedan tomarse con rapidez y confianza.
Cada proyecto empieza por la misma pregunta: ¿qué tiene que decidir quien va a mirar esto? Lo demás viene después.
En muchos equipos el análisis de ventas empieza y termina en el total. Construí un informe que aplica el estándar IBCS para integrar volumen, variación absoluta y porcentaje en un único visual, con tres tipos de gráfico distintos según el ángulo de lectura.
En la mayoría de empresas la información financiera está dispersa. Construí un sistema que conecta balance, PyG y cash flow en una sola lectura, con drill-down hasta el asiento contable que explica cada número.
Una distribuidora de hostelería, 400 clientes y una caída de revenue que nadie sabía explicar. El análisis RFM identificó 198.000€ en riesgo dentro del segmento que generaba la mitad del negocio.
Una cadena de tiendas con datos completos en el TPV pero sin capacidad de responder preguntas básicas de negocio. Diseñé un sistema de reporting integral que conecta ventas, rentabilidad y objetivos en una sola lectura, con drill-down hasta el ticket y el producto que explica la desviación.
Una herramienta para diseñar el dashboard antes de tocar Power BI. Porque el problema casi nunca es el dato — es la pregunta que no se hizo a tiempo.
Construí mi primer dashboard a cliente sin saber qué quería decidir con él. El modelo era correcto. La estructura funcionaba. Pero cuando llegó a sus manos, los datos no eran los que necesitaba. No era un problema de datos — era un problema de preguntas.
No trabaja con datos. Trabaja con preguntas. ¿Qué tiene que decidir quien va a mirar esto? ¿Qué es lo más importante que tiene que ver primero? ¿Qué sobra? Ahí es exactamente donde nace el edificio inhabitado.
Primero defino el layout y la jerarquía del dashboard — qué lidera, qué acompaña, qué sobra. Cuando el espacio tiene sentido sin datos, paso a construirlo. El gráfico siempre es lo último.
Mi stack ordenado como fluye el dato: de la extracción a la decisión. Con los lenguajes que uso en cada punto y el nivel real en cada uno.
Donde arranca el flujo. Excel para el primer contacto y la exploración rápida; SQL para traer el dato desde su origen —joins, agregaciones— en SQL Server, PostgreSQL, BigQuery o Fabric.
El dato casi nunca llega listo. Lo conecto, limpio y unifico con Power Query y lenguaje M hasta dejarlo estructurado para el modelo.
El núcleo: relaciones limpias, medidas en DAX y seguridad por rol. Lo que hace que un informe escale sin romperse.
Explorar, validar y cuantificar antes de visualizar: Python, R y estadística para encontrar el patrón a escala.
Donde el dato se vuelve decisión: dashboards que combinan Data Storytelling, principios de Gestalt y UX para que se entiendan en segundos.
Transversal a todo el flujo: uso LLMs como Claude para documentar, explorar y prototipar más rápido. Con criterio, no por moda.
Explico Power BI, DAX y Data Storytelling a la comunidad de datos en habla hispana. Lo que hago en público es lo mismo que haría en tu equipo: convertir lo complejo en algo que cualquiera entiende.
Una comunidad que vuelve a leerme.
El 44% de quien lo leyó son perfiles sénior.
Sé explicar datos a quien tiene que decidir.
Soy Borja Mora, Data Analyst especializado en Power BI.
Convierto información compleja en decisiones claras: diseño dashboards que se entienden en segundos y se usan de verdad.
Vengo del negocio, así que hablo el idioma de quien decide tanto como el de quien analiza. Todo lo que ves aquí nace de esa idea.
Hay equipos que buscan a alguien que sepa Power BI.
Y otros que buscan a alguien que sepa qué preguntarle
a los datos antes de abrirlo.
Si eres de los segundos, hablemos.